c/ Progrés, 135, El Cabanyal-Canyamelar
Podeu descarregar la fotografia
fent clic ací. La fotografia correspon a la cruïlla dels carrer Progrés i la séquia del Gas, on, a hores d'ara, hi ha l'Avinguda del Mediterrani. La barraca que es veu a l'esquerra fou enderrocada i l'habitatge que la substitueix té el número 135 del carrer Progrés. S'hi poden veure altres barraques al carrer Progrés.
Una altra versió d'aquesta imatge, atribuïda a la col·lecció Gayano Lluch, fou publicada en la revista Valencia Atracción:
Podeu descarregar-la
fent clic ací.
Ací sense el peu. Datarem la fotografia en 1901 per les raons que s'expliquen en l'entrada de demà (que correspon a una fotografia immediatament anterior o posterior a aquesta). La vista actual del lloc, segons Google street és aquesta (que podeu descarregar
ací).
Segons la informació del Cadastre, la casa que hi ha on estava la barraca (referència cadastral: 9723511YJ2792D0001OP) té una dimensió de 58m2 i té data cadastral de 1934. Per tant, la barraca seria enderrocada poc abans.
La fotografia inicial fou publicada per "Xaedra" (Tono Giménez) en el Foro Remember València (enllaç
ací). En la seua entrada, reproduïa una entrada d'un blog d'Antònio Sanchis Pallarés, autor de diversos llibres sobre El Cabanyal, com ara:
Historia de la Malva-Rosa,
Historia del Grau,
Historia del Cabanyal y Poble Nou de la Mar. El text que Xaedra copia del
blog d'Antònio Sanchis és:
"Sequia De Gas/D´en Gash en El Cabanyal
La pequeña Roseta, cargada con un cántaro casi tan grande como ella,
iba vaso en mano por la playa de los baños, agitando su maraña de rubios
pelos y gritando con voz débil: “Al aigua fresqueta!”, sacada de la
fuente del Gas (Blasco Ibáñez, en Flor de Mayo).
La acequia más famosa del Marítimo es (era) la de Gas, que divide el
Cabanyal del Canyamelar. Es uno de los últimos ramales de la acequia de
Mestalla y hoy constituye el alcantarillado de la Avenida del
Mediterráneo. Esta acequia no llevaba agua exclusivamente de la acequia
de Mestalla, sino que tenía su propio caudal. Tanto en la actual plaza
del Mercado del Cabanyal como en la Avenida del Mediterráneo, había
fuentes abundantes y con agua de muy buena calidad. Hay indicios de que,
en los primeros siglos, fondeaban algunos barcos muy cerca de su
desembocadura, para aprovechar el agua. Y en el XIX la acequia tuvo gran
importancia, constituyendo sus riberas una arteria muy concurrida, al
lado de las cuales se edificaron viviendas de más calidad, que
coexistían con pequeñas viviendas o con sencillas barracas.
Se conserva una preciosa fotografía del siglo pasado, en la que puede
contemplarse a las cabanyaleras haciendo su colada en la acequia. Desde
luego, era un espectáculo pintoresco. Aunque no opinaban así -a juzgar
por las quejas- los desprevenidos viandan*tes que caían al suelo, al
resbalar por las enjabonadas y relucientes piedras de los puentes.
Respecto al nombre, popularmente se le viene dando el de acequia de Gas.
Pero hay una corriente de opinión se inclina por llamarla d’En Gasch.
De momento, no creo que podamos inclinarnos rotundamente a favor de uno
de los dos términos. Pero puede resultar útil anticipar que, según el
diccionario de Coromines, este término fue inventado por el químico
flamenco J.B. van Helmont (†1644), haciéndolo derivar del neerlandés
geest ‘espíritu’, pues Helmont calificaba también el gas de spiritus
silvestris. La terminación parece debida al influjo del término blas, o
soplo. Y que cuando en 1844 se inaugura la iluminación con fanales de
gas en la Glorieta, era todo un espectáculo ir a contemplarla. Hasta que
se popularizó esta sencilla cancioncilla: no te compongas/porque no
irás/a la Glorieta/a ver el gas. 1.- OPINION INICIAL A FAVOR DEL TÉRMINO
GAS. No hay datos que permitan identificar el nombre de la acequia con
este elemento químico. Más bien hay que buscarlo en los numerosos
apellidos Gas que se encuentran en la zona. Efectivamente, en el mapa
que se elabora a raíz del incendio de las barracas del Cabanyal en 1796,
con la intención de reordenar toda la zona, hay una barraca llamada de
Gas y a la fuente que vertía a esa acequia, cerca del mercado del
Cabanyal, también se la llamaba de Gas. En multitud de documentos del
siglo XIX se insiste en llamar a esa acequia como la de Gas, y es esa
denominación la que usa Blasco Ibáñez en toda su obra. No consta ningún
documento oficial que la nombre como la d’En Gasch. Lo cierto es que en
mis modestas y provisionales investigaciones he constatado que en las
Actas y planos y en el conjunto de toda la documentación del
Ayuntamiento de Pueblo Nuevo del Mar durante el siglo XIX siempre se
habla de Gas, con o sin acento. Nunca se habla d‘En Gasch. En los
protocolos notariales se habla de construcción de barracas junto a la
acequia del Gas. Por ejemplo, en 1791 ya se hablaba de una barraca junto
a otras de Josepha Bru y Pasqual Danza, junto a la Azequia de Gas,
teniendo por espaldas el mar, playa de por medio. Y en 1830 se dice que
la barraca que servía de matadero en la calle Carmen lindaba “por un
lado con la barraca de Bautista Cister, por otro la acequia de Gas”. Y
éstas son las descripciones de Blasco Ibáñez en Flor de Mayo: “A la
orilla de la acequia del Gas, las mujeres, puestas de rodillas y
moviendo sus inquietas posaderas, lavaban la ropa o fregaban los
platos”. “La tripulación (de las barcas del bou), cansada del líquido
recalentado de los toneles (estaba) deseosa del agua fresca de la Fònt
del Gas”. “El trozo de playa entre la acequia del Gas y el puerto,
olvidado en el resto del año, presentaba (en el verano) la animación de
un campamento”. Este ligero recorrido por textos antiguos encuentra una
confirmación más sólida viendo el plano hecho a raíz del incendio del
Cabanyal de 1796, donde hay una lista de los habitantes de las barracas.
Entre ellos, un tal Felipe Gas y la fuente de Gas. Tanto Ximo Díez como
el viejo capitán José Huertas, especifican que ya se tienen noticias de
la familia Gas en 1855, que poseían barcos y que en una tienda propia
vendían lo que transportaban en ellos. 2.- OPINIONES A FAVOR DE LA
DENOMINACIÓN D’EN GASCH. Esta documentación y el uso popular del término
no basta a algunos otros estudiosos. Entre los autores que he podido
leer, el más antiguo y más prestigioso es José Rodrigo Pertegás, que en
su Ensayo sobre topografía preurbana de Valencia, publicado en 1922,
habla de las fuentes y acequias utilizadas para los usos domésticos y
agrícolas. Entre otras de Carpesa, Benimaclet o Borbotó, nombra a las de
“En Gasch y Pixavaques, en El Cabañal y Cap de Fransa”. Después de él,
Martínez Aloy le llama siempre acequia de Gas, aun “reconociendo” que su
nombre era el d’En Gasch (¡), según propugnaba un erudito de su época,
Francis*co Almarche, que debió expresarse así en alguna conversa*ción
privada, pues no he podido encontrar ningún escrito suyo que lo
corrobore. Siguiendo la estela de estos autores, Luis Minguet Albors, en
su manuscrito conservado en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes,
hace una ligera descripción de las fuentes de Valencia y, parece que
siguiendo a Rodrigo Pertegás, dice que “entre las fuentes celebradas de
los alrededores se encuentra la de en gasch, en los alrededores de las
poblaciones marítimas”. Es lo mismo que dice Sanchis Guarner comentando
una foto del siglo pasado, tomada desde la esquina de la actual Avenida
Mediterráneo con la calle Progreso: “Vet ací la séquia d’En Gasch que
servia per a escurar els plats i rentar la roba”. . Recientemente, otros
varios autores se inclinan por la denominación d’En Gasch. Por ejemplo,
Carles Ibors Sanchis, en el libro de VV.AA.,
Història de la ciudad, II. Territorio, sociedad y patrimonio. Una
visión arquitectónica, dice que “el sector comprendido entre los
poblados marítimos, el río Turia y la Ermita de Vera dividía la acequia
de Mestalla en dos canales subdivididos en diversos brazales. Estas dos
unidades de riego abastecían el citado espacio y buena parte de sus
derivaciones confluían junto a la restinga, desembocando por varias
salidas descubiertas hacia el mar, como hacía hasta mediados del siglo
XX la séquia d’en Gasc, mal llamada del Gas”. Francesc Cardells, en su
tesis inédita La cultura material baixmedieval a l’àmbit rural de
l’Horta de València, insiste en la denominación d’En Gasch. Ahora bien,
ni Sanchis Ibor ni Cardells avalan documentalmente en ningún momento la
validez de esa denominación, como tampoco lo hacían Rodrigo Pertegás o
Sanchis Guarner.. 3.- A LA BÚSQUEDA DE UNA SOLUCIÓN Aunque los
documentos manejados indican que deberíamos inclinarnos por la
denominación de Gas, una duda razonable flota en el aire, pues algún
motivo deben de tener autores de reconocido prestigio para mantener la
denominación de’En Gasch. Quizá no sea suficiente la falta de “pruebas”
positivas a favor de la denominación d’En Gasch para concluir que el
nombre que corresponde a la acequia es el de Gas. El caso es que no me
quedo tranquilo llamándola simplemente del Gas. Así pues, mientras
esperamos que alguien encuentre un documento verídico y no una mera
opinión que apoye fuera de toda duda la denominación d’En Gasch y nos
saque definitivamente de dudas, dejemos abierta esa puerta, que Ignasi
Mangue insiste en atravesar. Y, aunque no demuestra nada, aduce una
pista argumentando que el apellido Gas proviene claramente del apellido
Gasch, muy extendido con anterioridad al siglo XIX. Efectivamente, en el
diccionario de Alcover, Moll y Sanchis Guarner se dice que Gas es un
“llinatge existent a Rialb, Barcelona, La Galera, Xerta, Santa Bárbara,
Tortosa, Castelló, Alcora, València, Benifaió, Alacant, etc”. Pero
también añade que es una “sèquia de l’Horta de València, que abans
s’anomenava sèquia d’En Gasc. Y explica que Gas es probablemente una
reducción del apellido Gasc. ¿Puede ser éste un camino que conviene
recorrer en busca de la claridad? En este sentido, he encontrado un
documento del ARV que, curiosamente, se bandea entre las dos
denominaciones (ARV, Bailia, E, 2376, año 1807). El hecho es que en 1807
María Luisa Ortíz posee una casa-alquería en el Canyamelar, que tiene a
un lado la barraca de Josefa Gas, viuda de Blas Roca, y, por otro, la
acequia del mismo nombre. Maria Luisa denuncia a Josefa porque ésta ha
abierto una nueva puerta en su barraca, invadiendo así el rellano de su
alquería. Pero en el aspecto que ahora nos interesa, digamos que a
Josefa se la apellida Gas en dos ocasiones, igual que a la inmediata
“fuente nombrada de Gas”. Sin embargo, cuando se explicitan los límites
de la alquería, se dice que uno de ellos es la barraca de Josefa Gasc y
el otro la acequia. Lo más significativo del caso es que al escribir Gas
en el texto se hace con toda naturalidad, empleando el mismo tipo de
letra que en el resto, pero se advierte con toda claridad que al emplear
el vocablo Gasc se hace como una corrección sobre el texto, como si
alguien hubiera pretendido aclarar los conceptos, empleando para ello
una grafía e incluso una tinta diferente. ¿Puede suponer una
reivindicación del apellido auténtico frente al simplificado? Mi deseo
es que esta minúscula y dubitativa aportación a nuestra topografía
resulte de utilidad, aunque más que respuestas aporte dudas momentáneas.
Pero además plantea una advertencia: para hacer afirmaciones históricas
no podemos aceptar acríticamente afirmaciones anteriores que se
convierten en tópicos vacíos y sobados. También deja en el aire alguna
cuestión pendiente: por lamentable que pueda parecer, todavía no podemos
afirmar que sepamos el significado de las palabras Canyamelar y Cap de
França. Creo que profundizar en estos temas, así como en otros de más
calibre, es una obligación de todos los que aman a su pueblo. Intentaré
escribir algo sobre ello. Antonio Sanchis Pallarés, Valencia, 28 de
enero de 2005"
Addenda: La fotografia és de Lévy i fou feta l'any 1888.